Estimadas y estimados colegas, mañana participaremos en la elección de dos nuevos directores de la Universidad. Y quiero compartir con ustedes mi experiencia de estos meses en los cuales he participado como director a pesar de ser suplente.

Primero comentarle lo difícil que es comunicar las diversas decisiones que constantemente se deciden en este espacio muy opaco para la comunidad universitaria, pero de tanta relevancia para todos nosotros. Difícil, dado que si sólo informo las decisiones aprobadas, parecería que el directorio no se mueve a la velocidad que la institución requiere; pero si informo los temas tocados en el acta, que no es pública (lo cual no entiendo el por qué, dado que si es pública la del consejo académico, y tampoco existe la posibilidad de observadores en las sesiones del directorio), se pondría en evidencia los desacuerdos que existen en el directorio respecto de las propuestas de Rectoría en las diferentes dimensiones de gestión de la Universidad.

Por este motivo creo necesario es urgente avanzar en la Universidad en:

-Transparentar el funcionamiento y agenda de gestión de la Rectoría, particularmente con aquellas vinculadas a cambios significativos en cuanto a la cultura organizacional y gestión financiera que se pretende impulsar (plan de austeridad), y que dista mucho de un proceso participativo colectivo, y que puede incidir en la docencia de excelencia que se desarrolla.

-Transparentar las diversas gestiones que el Presidente del directorio realiza y que por lo general informa después de realizadas, y que en muchas de ellas se encaminan decisiones, las cuales si se informarán previamente, probablemente no se realizarían de la misma forma, o definitivamente no se realizarían.

-Transparentar el uso de los recursos financieros, los cuales, y a pesar de que puede causar polémica, los sistemas de control y gestión son muy rudimentario y precarios, y por lo general en el directorio experimentamos la dificultad de no contar con la información más adecuada para tomar buenas decisiones. Muchas veces tenemos que insistir (los directores) en que se entregue determinada información, y por lo general la respuesta es que no se cuenta con ello, no existe la capacidad para generar información por el equipo de rectoría (el dia tiene 24 hrs..), tan rápido no se puede, o simplemente no existe alguien que pueda entregarla. Se supone que la instalación del ERP en los próximos meses, marcará una importante diferencia en cuanto a la disponibilidad de información financiera; pero este deberá ser acompañado de un proceso de cambio organizacional importante y sobre todo de facilitar a la comunidad esta información y que se conozca los presupuestos de las facultades, escuelas, institutos y la gestión de los mismos. Y particularmente transparentar la gestión de los centros y unidades de autogestión que existen en la Universidad, que en estos momentos son una de las causas de tensión financiera de la Institución.

-Transparentar ante la comunidad, la gestión de los activos (predios urbanos) que la universidad todavía dispone, y que, dependiendo de las tensiones financieras, puede precipitar en importantes decisiones, que lamentablemente limitarán el desarrollo futuro de la Universidad.

-Transparentar el proceso de cambio de estatutos, en términos de plazos, participación efectiva a nivel de académicos, estudiantes, funcionarios administrativos y sobre todo de los menos mencionados en todo este proceso, los socios de la Universidad, los cuales son completamente invisibles (de hecho todavía no contamos con un listado actualizado de todos los socios existentes) por parte de la comunidad universitaria cada vez que se menciona la triestamentalidad; sin embargo, ellos en la práctica deciden el destino de la Universidad a través de los directores no académicos. Este cambio de estatutos claramente no puede experimentar la misma dinámica que actualmente se vive con el cambio de reglamento de carrera académica, en donde la discusión y participación es limitada, y en donde los canales de comunicación dependen de las jefaturas de turno.

-Transparentar la gestión de los directores, en términos de qué decisiones tomamos, y si estamos representando adecuadamente los intereses de la Universidad y de los académicos en el caso de los directores académicos. El caso UACh mostró la fragilidad de nuestra organización en términos de las prácticas de gestión financiera, y los vacíos que existen. Pero también ha mostrado, la opacidad de funcionamiento del Directorio, en términos de los criterios que se utilizan para tomar las decisiones, y la responsabilidad que les compete a cada miembro. Creo no existe actualmente la posibilidad por parte de la comunidad universitaria de evaluar el desempeño de los directores académicos, y menos por parte de los socios de los no académicos, en la medida que no se transparenta la forma en la cual votamos (los directores), las decisiones a las cual se nos confronta, y sólo se conocen los resultados finales de las decisiones tomadas a través de las actas.

Finalmente, animarlos a participar en la elección de directores académicos de mañana, y desearles a los futuros directores a que podamos trabajar para mejorar nuestra universidad en términos de excelencia académica y transparencia en la gestión.  

Cristian Colther

Director Suplente

Nota al pie: los comentarios son de mi responsabilidad y no representan una visión común del Directorio.

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